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LA VOZ LIBRE

RUSIA-URSS

Los nostálgicos desobedecen al Kremlin al conmemorar el aniversario de la revolución de 1917

Efe
sábado, 07 de noviembre de 2009, 18:29
Los nostálgicos desobedecen al Kremlin al conmemorar el aniversario de la revolución de 1917


Los nostálgicos desobedecen al Kremlin al conmemorar el aniversario de la revolución de 1917 Los nostálgicos desobedecen al Kremlin al conmemorar el aniversario de la revolución de 1917

Moscú.- El aniversario de la Revolución Bolchevique de 1917 dejó de ser fiesta estatal en 2005, aunque miles de nostálgicos de la Unión Soviética y descontentos con la situación actual siguen celebrándolo cada año en señal de desobediencia civil contra el Kremlin.

"No soy miembro del partido, pero soy comunista por convicción. Si los campesinos y obreros no se hubieran levantado en 1917, aún seríamos esclavos", dijo hoy a Efe Alexandr Buzgalin, profesor en la Universidad Estatal de Moscú, la más prestigiosa de Rusia.

Buzgalin fue una de las miles de personas que participaron hoy en la marcha organizada en Moscú por el Partido Comunista y otras organizaciones de izquierda para conmemorar el 92 aniversario de la Revolución de Octubre, según el calendario juliano.

Los manifestantes, que se congregaron en la céntrica plaza Teatrálnaya, frente al Teatro Bolshói y cerca del Kremlin, se niegan a reconocer como fiesta nacional el Día de la Unidad del Pueblo, que se celebra cada 4 de noviembre desde 2005.

Las autoridades eligieron esa fecha porque se considera que en ese día de 1612 comenzó la expulsión de los invasores polacos de Moscú, acontecimiento que para los historiadores rusos marcó el renacimiento de Rusia como Estado.

No obstante, figuras tan dispares como el último dirigente soviético, Mijaíl Gorbachov, o la veterana activista soviética y rusa, Ludmila Alexéyeva, han criticado esa fiesta al considerarla un invento de las autoridades.

"Yo no tengo nada que celebrar ese día", señaló Gorbachov, mientras Alexéyeva declaró a Efe que la nueva festividad era una "absoluta tontería".

El partido del Kremlin, Rusia Unida, y su filial juvenil "Nashi" (Los nuestros) aprovechan cada año la fiesta nacional para organizar masivas acciones patrióticas, pero la fiesta no ha cuajado entre la población.

Más de un 60 por ciento de los rusos se tomó este miércoles el día libre por obligación, pero no celebró nada especial, en su mayoría por desconocer qué es lo que se celebra en realidad.

Los rusos aún recuerdan quiénes fueron los héroes más destacados de la Gran Guerra Patriótica (como se conoce en Rusia a la Segunda Guerra Mundial) contra los nazis o los artífices de la construcción del Estado soviético, y siguen felicitándose mutuamente cada 7 de noviembre.

Pero pocos han oído hablar de Kuzma Minin y Dmitri Pozharski, quienes en 1612 organizaron las milicias populares que expulsaron de Moscú a los invasores polacos, y en cuyas tumbas en la Plaza Roja las autoridades depositan cada año, sin falta, ofrendas florales.

"La revolución bolchevique es un acontecimiento histórico, pero las autoridades lo ignoran. La política de los actuales líderes rusos es antisocial", dijo Buzbalin, de 55 años, que abogó por el "un nuevo socialismo que saque a Rusia del atolladero".

El líder comunista, Guennadi Ziugánov, que abandonó recientemente la Duma en señal de protesta por el fraude electoral en los comicios municipales, arremetió hoy al término de la marcha contra el Kremlin y política de gasto durante la crisis.

"Los actuales líderes no son capaces de hacer nada. Se han gastado 200.000 millones de dólares y no han abierto ni una empresa", dijo.

"Tierras para los campesinos" o "Fábricas para los obreros", rezaban algunas de las pancartas que podían verse en la marcha, junto a numerosas banderas comunistas rojas con la hoz y el martillo.

"La URSS nos lo dio todo, trabajo y educación. (el primer ministro) Vladímir Putin me ha decepcionado. En cambio, (el presidente Dmitri) Medvédev parece más cercano al pueblo", declaró a Efe Tamara Kúkoleva, una pensionista de 64 años.

De la misma generación, Román Kolodkin, de 65 años, tampoco es militante comunista, pero se manifiesta en "señal de protesta", ya que la política económica actual es "errónea".

"El comunismo es una utopía, pero el socialismo es un camino hacia la justicia social", apuntó.

No todos son veteranos y pensionistas, algunos jóvenes también consideran que el rumbo que marcan los actuales dirigentes rusos no es el correcto y abogan por "el regreso del socialismo", como Alexéi, de 25 años.

Yevgueni, de 28 años y que se confiesa comunista, recuerda que la revolución bolchevique "cambió el rumbo de la historia" y denuncia que "los actuales dirigentes solo piensan en el interés de los oligarcas y no en el bien de los trabajadores".

"Es nuestra historia y no nos la pueden arrebatar. Mis padres están satisfechos de los frutos de la revolución. Estoy a favor de edificar un socialismo moderno. Las actuales leyes van contra el pueblo", señaló Tania, de 23 años.

Mientras, el presidente ruso, Dmitri Medvédev, ha calificado de "criminal" al régimen de Stalin y se mostró contrario a su rehabilitación y a los intentos de los comunistas de justificar las represiones.

 

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