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LA VOZ LIBRE

FRANCIA-LITERATURA

Las letras premian la lucha femenina de Ndiaye y la indisciplina de Beigbeder

Efe
lunes, 02 de noviembre de 2009, 16:50
Las letras premian la lucha femenina de Ndiaye y la indisciplina de Beigbeder


Las letras premian la lucha femenina de Ndiaye y la indisciplina de Beigbeder Las letras premian la lucha femenina de Ndiaye y la indisciplina de Beigbeder

París.- Marie Ndiaye, una escritora con orígenes senegaleses criada en los suburbios de París, se hizo hoy con el premio literario más importante de Francia, el Goncourt, el mismo día que Frédéric Beigbeder, un díscolo de origen acomodado, se alzó con el galardón Renaudot, que atribuye la crítica.

En "Trois femmes puissantes", Ndiaye recrea tres historias de "heroínas modernas" ligadas a Francia y a Senegal que luchan por abrirse camino en un mundo hostil, salpicado con las brechas abiertas por la diáspora de la inmigración.

Tres mujeres duras y fuertes que se rebelan contra la humillación y que ha supuesto un éxito de ventas que ni la propia autora acierta a explicar.

Trazos que no quedan tan lejos del propio relato vital de Ndiaye, quien creció en los arrabales de París hasta los 17 años, cuando irrumpió en el mundo de las letras gracias a su talento y al atino del director de la editorial Minuit quien, contrato en mano, fue a buscarla al instituto donde estudiaba para hacerla atravesar el umbral de séptimo cielo literario.

Corría el año 1985 y nacía así una escritora que conoció el éxito desde muy joven con su obra novel "Quant au riche avenir", que además del reconocimiento de crítica y público, le aportó también una peculiar anécdota de amor.

Un lector llamado Jean-Yves Cendrey envió una carta a Ndiaye. Ese fue el origen de una relación que llevó a Cendrey, hoy escritor, a convertirse en el esposo de Ndiaye y en el padre de sus tres hijos.

Pero el verdadero éxito de la escritora hoy premiada, quien ha conseguido que después de once años otra mujer se alce con el Goncourt, llegó con "Rosie Carpe", que le valió el célebre premio Femina.

Con una dotación simbólica de menos de 10 euros, el Goncourt ha ido a parar este año a una obra que se impuso a "La vérité sur Marie", de Jean-Philippe Touissaint, y a "Les heures suterraines", de Delphine de Vigan.

La vida de Ndiaye dista mucho de la del otro escritor francés premiado hoy con el alternativo Renaudot, en el caso de Beigbeder, licenciado de la prestigiosa Science-Po y nacido en la exclusiva localidad Neuilly-sur-Seine, aledaña a París.

Se trata de un personaje polémico y extravagante que se hizo un nombre gracias a sus textos, impulso que utilizó para abrir de par en par las puertas del mundo de los medios de comunicación, una vitrina desde la que ha explotado su imagen una imagen de "enfant terrible", llegando incluso a dirigir desnudo un programa de entrevistas.

No en vano, al saber que había sido galardonado con el Renaudot ha asegurado que se acordaba del fiscal jefe de París, que dirigió la acusación contra el autor, tras haber sido sorprendido esnifando cocaína en el capó de un coche el pasado año.

"El Renaudot es la mejor de las drogas. Realmente se la recomiendo, es extremadamente agradable", ironizó el ex publicista y hermano de Charles Beigbeder, fundador de la empresa eléctrica POWEO.

El libro que le ha valido a Beigbeder el aplauso de la crítica ha sido "Un roman français", un retorno a sus orígenes, a la historia de un chico melancólico porque nació en un país suicidado y educado por unos padres deprimidos por el fracaso de su matrimonio, explica su editor.

Es, además, la historia de un chico que hace todo lo posible por no parecerse a sus padres y el relato de su hermano, que hace todo lo posible por imitarle a él. Dos chicos que crecieron en un país acostumbrado a perder guerras y a hacer creer que las derrotas eran victorias, agrega.

El autor saltó a la fama literaria en el año 2000 con "99 francs", que se convirtió en un superventas de la temporada y fue llevado al cine.

En 2003, su obra "Windows of the world", relacionado con las torres gemelas de Nueva York, le valió el premio Interallié.

Polémico, excéntrico, provocador, Beigbeder es un literato acostumbrado a colocar su nombre entre las listas de obras más vendidas y a crear controversia allá por donde pasa, incluso entre el jurado que le atribuyó el Renaudot, que tras diez votaciones sin consenso, tuvo que recurrir al voto de calidad del presidente para salir del atolladero.

 

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