
Santiago de Compostela.- El ministro de Justicia, Francisco Caamaño, desfiló ayer por las calles de Santiago para apuntalar la política de imposición lingüistica puesta en marcha por el derrotado gobierno PSOE-BNG y que Núñez Feijóo (PP) aún no se ha atrevido a tocar. Por primera en la historia, un ministro del Gobierno asistió a una manifestación contra la política lingüística de una comunidad autónoma.
Ni la eliminación del castellano en la enseñanza en Cataluña, ni la discriminación de funcionarios en los exámenes en los que se valora más los conocimientos lingüísticos que los profesionales en el País Vasco promovieron un gesto del PSOE ni de sus gobiernos. La tímida política lingüística de Núñez Feijóo, que ni siquiera se ha plasmado aún en cambios legislativos, ha movilizado como nunca al Ejecutivo de la nación. Tal vez porque el PSOE hizo aguas en las últimas elecciones autonómicas, en la pasada primavera, y carecen de un líder visible para sus bases y votantes. Caamaño puede ser el recambio.
La presencia de Francisco Caamaño, titular de Justicia del Gobierno de Zapatero, ayer, en la marcha organizada por grupos afines al nacionalismo gallego, ha generado una oleada de indignación en la Xunta de Galicia, que va a enviar una queja formal a La Moncloa por una presencia calificada de “inaceptable”.

Entre los grupos radicales que participaron en la manifestación celebrada en Santiago de Compostela se encontraba ‘Galego sempre máis’, que aboga por el monolingüismo gallego y la eliminación completa del español, así como ‘Adiante’, las juventudes del Fronte Popular Galego, de extrema izquierda. Su líder, Xosé Luis Méndez Ferrín, fue número 6 de la lista de los pro abertzales de Alfonso Sastre. Durante la marcha, numerosas pancartas y gritos relacionaron el uso del castellano con la derecha y con el franquismo. Algunos integrantes de la manifestación inutilizaron cajeros automáticos de sucursales bancarias con rotulación en castellano. También se anarbolaron banderas republicanas y gallegas independentistas con la estrella roja en su centro.
La plataforma 'Queremos Galego' -cuyo núcleo es la Mesa pola Normalización Lingüística, muy próxima al BNG- congregó a 50.000 personas con el apoyo político de muchos dirigentes y representantes institucionales del PSOE. La marcha recorrió el centro histórico de Compostela para concluir con la lectura de un manifiesto en la Plaza de la Quintana, donde hubo diversas actuaciones musicales.
El ministro Caamaño justificó su presencia porque, aseguró, ve a Feijóo "como un peligro para el idioma gallego". "Me identifico plenamente con Galicia y es lo que estoy haciendo en una jornada como la de hoy, defender la lengua de mis abuelos, de mis padres y la mía, porque también quiero que sea la de mis hijos".
"MALOS TEMPORALES"
Caamaño, natural de Cee (La Coruña), se mostró dispuesto a "luchar" contra "aquellos a los que les gustaría que el gallego desapareciese del mapa como lo hizo el latín" y acusó al gobierno de la Xunta de tener "escasa sensibilidad" en la "defensa" de la lengua de Galicia. Afirmó que confía en que "todos los gallegos" se pongan "de acuerdo" para "defender" lo que es de la tierra y, de esta forma, conseguir que "los malos temporales desaparezcan en el aire". "Creo que con Feijóo puede estar en peligro casi todo", añadió.
Caamaño manifestó al inicio de la manifestación -en la que tomó parte junto a importantes dirigentes del PSdeG- que asistía a la misma “en calidad de ciudadano gallego” y “como ministro de Justicia” en representación del Gobierno de Rodríguez Zapatero. Como tal advirtió que “con Feijóo puede estar en peligro casi todo”, al tiempo que acusó a la Xunta de tener “escasa sensibilidad” en la defensa de la ‘lengua propia’ de Galicia.
La presencia de Caamaño se suma al espaldarazo que ofreció en los últimos días José Blanco, aunque no participó en la misma. Los dos ministros que más activamente presumen de 'galleguismo' se convierten así en el apoyo que Rodríguez Zapatero lanza en la Comunidad Autónoma. Desde la pérdida de las elecciones, el liderazgo provisional recae en Manuel Vázquez, cuestionado por los escándalos que rodean la ampliación de su mansión y su gestión pasada en la Consejería de Medio Ambiente.
La manifestación pretendía apuntalar la legislación del bipartito derrotado en la urnas, que consideró que el decreto del gallego un arma política. Dado que su texto señala que “como mínimo” el 50 por ciento de las materias han de impartirse en gallego, la práctica totalidad de los colegios públicos alcanzaban en esa lengua el 90 por ciento. De hecho, en Galicia las editoriales no distribuyen libros de texto en castellano. No existen libros en español de forma oficial de ninguna materia, salvo el de Lengua Castellana, que muchas veces se da en gallego.
El consejero de Presidencia y secretario general del PPdeG, Alfonso Rueda, a través de un comunicado emitido por su partido, criticó que Caamaño «nunca se preocupara por Galicia, perjudicando con su apoyo al Estatut la financiación autonómica gallega», y lamentó que Zapatero «envíe a sus ministros a manifestarse como teloneros del BNG favor de la ruptura del consenso lingüístico».
> En la imagen superior, el ministro Francisco Caamaño. A su derecha, el grupo 'Adiante', aliados electorales de la izquierda abertzale. Abajo, otros grupos redicales a favor del monolingüismo gallego, mostrando carteles donde califican el español como el idioma del franquismo. En la foto inferior, un cajero inutilizado por los manifestantes.
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