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LA VOZ LIBRE

La secretaria pone firmes a Zapatero, Aznar y González

María Ángeles López de Celis publica un libro con anécdotas de los cinco presidentes tras 32 años en Moncloa

LVL
jueves, 23 de septiembre de 2010, 07:51

Madrid.- En 32 años como secretaria del Palacio de la la Moncloa, María Ángeles López de Celis ha recabado demasiadas anécdotas sobre los cinco presidentes del Gobierno de la democracia como para no ser contadas. Celis, que dejó su puesto el pasado julio, revela estos secretos ahora en el libro 'Los presidentes en Zapatillas', de la editorial Espasa.

En declaraciones para LA VOZ LIBRE, De Celis afirma que ha escrito el volumen como "un homenaje a todos los presidentes, a sus familias, a sus colaboradores y a los hombres y mujeres que de alguna manera han contribuido a que España sea hoy un país democrático, que ha cambiado de una forma radical en 30 años lo que otros lo han hecho durante mucho más tiempo". La autora dice que quiere destacar "esa parte de recuerdo, para que no se olvide y la gente joven conozca cómo ha sido todo esto".

Aunque ha convivido con los cinco mandatarios, ninguno de ellos le ha pedido nunca el voto, "eran discretos y respetuosos", pero todos han pasado el 'síndrome de la Moncloa'. "Cualquiera lo tendría", explica, porque "el poder transforma, provoca un distanciamiento de la realidad".

Adolfo Suárez ("era un seductor y las mujeres lo adoraban"), Leopoldo Calvo-Sotelo (el "de mayor talla intelectual"), Felipe González ("un flautista de Hamelín que movía masas con su mensaje"), José Maria Aznar ("trabajador y antipático") y José Luis Rodríguez Zapatero ("mucho más atractivo de lo que parece") han sido sus vecinos y por ello conoce las interioridades de su vida familiar, relatadas en el libro del que aquí se reproducen algunos extractos:

ZAPATERO

Del actual presidente del Gobierno, López de Celis destaca que "es un hombre tranquilo, que gana extraordinariamente en la distancia corta. Es mucho más atractivo de lo que aparece en televisión y sus ojos, azulísimos, son limpios y sinceros". La ex secretaria de Moncloa matiza que "su carisma es de otro tipo y su estilo no es el del líder arrollador que maneja masas. Zapatero se mueve en otros parámetros; irradia paz, sosiego y optimismo".

A Zapatero le indignan los jactanciosos: "Le estomagan los que alardean de su poderío material o intelectual, le irrita sobremanera la gente que pretende dar lecciones".

Con su mujer, Sonsoles Espinosa, suele discutir por la educación de sus hijas, "con las que su padre es demasiado tolerante en opinión de la madre. Forma parte de su filosfía de la vida: 'Mejor incentivar con estímulos y no con imposiciones". Pero Sonsoles, "una mujer adorable, cálida y sencilla", es quien creyó en él desde el principio: "Le profesa una fe sin fisuras y una confianza basada en el triunfo que repetidamente ha conseguido en todos sus desafíos políticos".

Pese al apoyo "sin fisuras", la vida de Sonsoles "no ha sido fácil" desde que su marido gobierna España. "Dicen que en la noche electoral del 14-M lloró al ver a un palmo de sus narices la prueba fehaciente de que su marido sería el siguiente presidente del Gobierno, teniendo que asumir sin remedio lo que se le venía encima. Puedo asegurar que, a pesar del tiempo transcurrido, no ha cedido un palmo en su celo por proteger su intimidad y en arañar horas a las jornadas de su esposo para seguirlas viviendo en familia", relata María Ángeles López de Celis.

Sobre el llamado 'síndrome de la Moncloa' que muchos dicen que también ha golpeado a Zapatero, la autora del libro precisa: "Zapatero ha entrado más bien en el síndrome de la madrastra de Blancanieves. Se mira al espejo y se pregunta, o, mejor, afirma directamente, que él es lo mejor que le ha pasado a España en su historia reciente".

AZNAR

Del primer y único presidente del Gobierno del PP, López de Celis resalta "su autodisciplina y capacidad de trabajo". En contraposición con esta virtud, la escritora recuerda "su carácter intransigente y antipático". "Pasa por ser un hombre frío y enigmático, calculador e implacable (...). Y es posible que esa falta de carisma de la que él es absolutamente consciente, formara parte del sustrato que le llevó a alinearse con Bush y Blair en un afan de notoriedad que le sacara de la mediocridad de una Europa donde su papel era de mera comparsa".

La mujer de Aznar, Ana Botella, ahora concejal de Medio Ambiente en el Ayuntamiento de Madrid, "dio la vuelta a todo cuanto pudo, y ante lo que no pudo, empezó a planificar las cosas para cuando pudiera". "Cuando se casó con José María Aznar era ella quien mantenía económicamente a la familia y, aunque ha pasado media vida siguiendo los pasos de su marido, nunca se ha resignado al segundo plano. Al contrario de las mujeres socialistas, acompañó a su esposo en todos sus viajes de Estado, organizaba personalmente cenas oficiales y actos públicos, además de colaborar con todo tipo de asociaciones y organizaciones de corte social", rememora López de Celis.

"Toreros y folclóricas, diseñadores y modelos, pintores y poetas, actores, cantantes (...) No había semana de descanso para los compañeros de Protocolo y de Seguridad, que entre confeccionar lista de invitados, listas de DNI y listas de vehículos, hacíamos más listas que Schindler. Se puede decir, sin temor a exagerar, que La Moncloa vivió su máximo esplendor cortesano", prosigue la ex secretaria sobre la vida de los Aznar en Moncloa.

GONZÁLEZ

López de Celis revela que el sastre "no daba abasto" con González para "intentar remediar ese 'look' a lo Curro Jiménez y su banda que parecía formar parte de la mismísima esencia ideológica".

 Del trato con el primer presidente socialista, resalta que "era muy fácil trabajar con él", aunque era "un líder nato". "Era un animal político sin conservantes ni edulcorantes, un flautista de Hamelin que movía masas con la música de su mensaje verbal y corporal (...) Felipe González no seduce, hipnotiza".

"En petit comité, parece encogerse de tamaño, y lejos de ser el gran comunicador que, sin duda, es cuando desde una tribuna se dirige a una multitud que le aclama y vitorea, se muestra como un hombre apocado, esquivo, tímido, parco en palabras, poco comunitativo...".

Carmen Romero, su ex esposa, es definida como "la mujer de la eterna sonrisa", pese a estar "siempre en segundo plano". "Tal vez, en justa compensación a su temporal frustración pedagógica, decidió llenar ese hueco intelectual con las veladas que durante un tiempo organizó en la 'bodeguilla' en la que se convirtió en la sótanomantequería del Palacio que, como ya dijimos, descubrieron los hijos de Suárez cuando jugaban en el jardín. La bodeguilla emulaba una típica tasca sevillana y, cada viernes, Carmen Romero organizaba cenas informales para los intelectuales de la época".

"Pablo y David encajaron mal estas circunstancias y la rebeldía lógica de esta etapa de la vida se agudizó especialmente causando a su padre y a su madre auténticos quebraderos de cabeza. Malas notas, castigos y sanciones, prohibiciones y represalias... Nada conseguía doblegar la determinación de los muchachos de volver locos a sus padres y hacerles la vida imposible".

En sus últimos días en Palacio, González "parecía triste, pero aliviado, como aligerado de una pesada carga". "Muy pocos le acompañaban en aquellos días (...) Rosa Conde, que se mantuvo junto al hombre, ejerciendo el papel de apoyo (...) No cabía duda de que entre ambos siempre hubo una atracción especial que trascendía lo puramente profesional. (...) La visitaba con frecuencia en la tranquilidad del edificio y, eventualmente, echaban el pestillo de la puerta".

CALVO-SOTELO

Una de las imágenes de la breve etapa de Calvo-Sotelo como jefe del Ejecutivo es el desbarajuste provocado por los ocho hijos del matrimonio. "Hubo que habilitar las buhardillas de la tercera planta del edifico con más habitaciones para la nueva tropa. El presidente, además, rescató una pequeña salita para instalar su piano, instrumento en el que era casi un virtuoso. Fue esta una de las pocas licencias que se permitió".

"Fue, sin duda, el presidente de mayor talla intelectual de la democracia. Podía haber sido cualquier cosa: su formación y su inteligencia se lo permitían", asevera López de Celis.

SUÁREZ

Adolfo Suárez "te hacía sentir que realmente estaba encantado de conocerte. Tenía otra manera de mirar, con tintes más varoniles, cuando compartía conversación con una mujer de su agrado. '¡Ya está poniendo ojitos!', decíamos nosotras. No cabía duda, Adolfo Suárez era un seductor y las mujeres lo adoraban".

[La dimisión] "La televisión montó el dispositivo y se inició la grabación del mensaje, que hubo que repetirse dos veces. ¡Ni siquiera con el maquillaje mejoraba la palidez del presidente ni se disimulaban sus ojeras! Alberto Aza nos pidió encarecidamente que no presenciásemos la grabación con el fin de evitar distracciones ante un posible estallido emocional".
 

 > En el fotomontaje, María Ángeles López de Celis en una imagen de 'La Opinión' de La Coruña junto a los ojos de los cinco presidentes del Gobierno: Adolfo Suárez, Leopoldo Calvo-Sotelo, Felipe González, José María Aznar y José Luis Rodríguez Zapatero.

 

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