Cercano al pueblo llano
“Hace ya 15 años que el Rey utiliza audífonos”, contestaron los portavoces de Zarzuela a nuestra pregunta sobre la discreta visita de don Juan Carlos a un edificio de la calle Velázquez de Madrid, donde hay desde un centro capilar hasta bufetes de abogados, además de una consulta especializada en problemas auditivos.
El misterio se desveló con una respuesta sencilla y directa: el Rey no anda bien del oído, pero lo ha remediado divinamente con unos sonotones diminutos que le permiten escuchar los insultos de Hugo Chávez a los políticos españoles y mandarle callar con contundencia.
Queda ampliamente demostrado que el Rey de España es de carne y hueso. Por eso ha tenido alguna caída esquiando, se ha pegado un trastazo contra la puerta de cristal de la piscina del palacio, visita regularmente a su urólogo y se hace chequeos cada año en Barcelona, de los que se da cuenta de inmediato.
Los pequeños achaques de los reyes dan tranquilidad y cercanía al pueblo llano que padecemos de todo, creyendo que los ricos y poderosos son inmortales.
Pues no, el Rey andaba mal del oído y le ha puesto remedio. Y hasta la reina Sofía se hizo un estironcito hace unos años, a pesar de sus prevenciones hacia cirujanos y quirófanos, después de que su madre, la reina Federica, se muriera de repente después de una pequeña intervención de estética. Qué alivio, el comprobar que la democracia es útil hasta hacer transparente la salud de los que nos gobiernan.
> En la imagen: El Rey Don Juan Carlos.
Miguel Bosé, ciudadano colombiano
Lloró de emoción Miguel Bosé al contestar: “Sí, prometo”, ante el presidente Álvaro Uribe, en el momento de jurar la Constitución del país que le ha ofrecido ser ciudadano colombiano.
“No quería hacer el ridículo con estas lágrimas, pero lo he hecho”, confesó el artista, que a partir de ahora tiene la doble nacionalidad, española y colombiana.
Bosé dedicó tanto honor a su padre, Luis Miguel Dominguín, quizá porque los toreros de la dinastía han sido maestros en Colombia y allí han dejado afectos correspondidos ampliamente.
Miguel Bosé, en plena promoción de su nuevo disco ‘Cardio’, está mejor que nunca. Más delgado después de una dieta ayurvédica, con más pelo y una cara espléndida que ya una vez rejuveneció el doctor Javier de Benito con su sabio bisturí.
En Colombia, Bosé tuvo además un gesto que le honra, al pedir públicamente que los terroristas de las FARC liberen de una vez por todas a los rehenes que tienen secuestrados y retenidos con una crueldad intolerable.
Además de Bosé en Colombia, algunos artistas españoles de esa progresía demasiado comprensiva hasta ahora con algunas dictaduras han puesto fin a su tolerancia y le han exigido a la dictadura cubana libertad para los presos políticos. Víctor Manuel, Ana Belén y Almodóvar han firmado el ‘yo acuso’ contra Cuba. Nunca es tarde para pedir libertad y justicia.
> En la imagen: El cantante Miguel Bosé, junto al presidente Álvaro Uribe, en el momento de jurar la Constitución de Colombia.
Jesulín hace caja
No le van bien las cosas a Jesulín en los ruedos. Su vuelta coincide con la polémica nacional a favor y en contra de la fiesta, que pasa por una profunda crisis.
Pero los que le han visto aseguran que regresa como sin ganas, sin la pasión o la audacia que hicieron su fama. Para alguno de sus colegas, el torero de Ubrique vuelve únicamente por dinero.
Con tanto dinero como ha ganado y con tantos años llenando las plazas, ¿cómo es que necesita jugarse de nuevo la vida para hacer caja?, se pregunta la afición.
La respuesta podría estar en la pesadilla judicial que se le viene encima con el proceso por el que será juzgada este mismo año su mujer, María José Campanario, imputada en un delito de fraude a la Seguridad Social, por el que le piden unos tres años de prisión.
Un delito que, de ser condenada, implica además una fuerte sanción económica. De ahí, las especulaciones sobre las ventas de algunas propiedades inmobiliarias del matrimonio y este nuevo regreso de Jesús Janeiro a los ruedos, con el fin de buscar fondos para pagar culpas ajenas.
> En la imagen: El torero Jesulín de Ubrique, antes de su reaparición en el ruedo de Castellón.